Soy un pediatra agradecido con Dios por haber tenido la oportunidad de cumplir mi sueño de ser médico y por haber encontrado en la pediatría mi vocación y misión de vida. La pediatría para mí es una devoción y me debo a ella.
Veo a mis pacientes con el mismo interés que veo a mis hijos y pongo todo mi empeño y mis conocimientos en ayudarlos a mejorar su salud y bienestar.